¿Cómo luchar contra las rabietas de un niño?

La histeria en los niños se puede observar en las edades comprendidas entre 1,5 a 4 años. La histeria se expresa con el hecho, de que los niños empiezan a tirar cosas diferentes o se tiran en el suelo y se ponen a gritar, patalear, agitar los brazos y las piernas. En este sentido, los niños difieren entre sí sólo por el hecho de que algunos pueden pasar horas tirados en el suelo, mientras que a otros las rabietas se les pasan muy rápido.

Las razones de estas rabietas pueden ser muy diversas, por ejemplo, los adultos se niegan a hacer lo que el niño quiere que hagan. Si tales caprichos son cortos, incluso tienen un efecto positivo, ya que el niño se deshace del estrés. Y si la rabieta se prolonga durante mucho tiempo, lo mejor es evitarla.

Si la rabieta de un niño ya ha comenzado, la mejor forma de detenerlo, es llevar a cabo una variedad de diversiones. Por ejemplo, se le puede ofrecer a su hijo ir a dar un paseo o darle cualquier juguete. Particularmente pudiera traer resultados positivos, si los juguetes que se le ofrecen al niño, pueden ser cualquier instrumento de percusión: tambores, pandereta, etc. El dibujo es también una buena forma de deshacerse de las emociones negativas.

Muy importante es la forma en la que se le pide al niño que deje la rabieta. Los niños pequeños reaccionan más activamente a la solicitud positiva que a la negativa. No es necesario exigir con un tono amenazante para que termine una rabieta.

Los niños no saben cómo nombrar sus exigencias, por lo que si usted puede ayudar a su hijo a entender esto, será más fácil calmarlo. Por ejemplo, puede decirle: “Creo que realmente te gusta este juguete, y ahora estás enojado porque yo no te lo doy.” Después de estas palabras se le dá el juguete y se le explica que esta no es la mejor forma de comportarse y expresar sus emociones. Debe decirle al niño, que usted lo entiende y comprende los sentimientos que siente en ese momento. Asegúrese de advertir a su hijo acerca de las consecuencias de tal comportamiento. Por ejemplo, puede decirle a su hijo que si continúa comportandose de esta manera, será castigado. Recuerde, que si usted ha mencionado castigar al niño, su solicitud debe cumplirse, en caso de no obedecer, de lo contrario, el niño vá a entender que todas las amenazas son sólo palabras vacías.

Una forma eficaz de detener una rabieta es privar al niño de su atención. Por ejemplo, es necesario ponerlo en una silla junto a la pared, y quitar de la vista todo lo que pueda ser de su interés. Entonces usted tiene que tratar de ignorar absolutamente la atención del niño y no hablar con él durante al menos cinco minutos. Como regla general, los niños se calman inmediatamente, ya que no hay “audiencia” presente para la actuación. Después de la calma completa, al niño se le debe explicar que esto estuvo muy feo, y ponerse de acuerdo con él para que no vuelva a suceder. Usted puede ofrecerle a su hijo una variante de comportamiento, que en su opinión, sería la más apropiada.

Si el niño no quiere sentarse en una silla, puede llevarlo a otra habitación y cerrar la puerta, pero antes de esto asegúrese, de que no le vá a causar ningún daño. Primero se debe excluir de su campo de visión todos los objetos peligrosos. A veces, hay que recurrir a este método varias veces.

Las rabietas se pueden calmar de una forma más original, por ejemplo, también empezar a “gritar” al igual que el niño, con transiciones entre gritos, rugidos y lloriqueo. El niño comenzará a imitarlo y se calmara.

Se puede distraer a un niño de la histería, pidiéndole que imagine algo, por ejemplo, algo frío. El niño pasará al proceso del pensamiento creativo y se olvidará de su histería.

Hay niños que comienzan a sofocarse durante un ataque de histería. En este caso, los padres comienzan a temer seriamente por su salud. No es necesario golpear las mejillas y pulverizarle agua encima. Se debe mantener la calma  y el niño volverá en sí. Sin embargo, si esta situación se repite todo el tiempo, usted debe consultar con un médico.

Hay niños que durante una rabieta golpean su cabeza contra la pared o el suelo. Muy a menudo, es sólo una pretensión. No hay necesidad de temer que el niño vaya a causarse lesiones a sí mismo, porque los niños tienen suficientemente bién desarrollados el instinto de auto conservación. Es mejor si usted no haga caso de sus travesuras.

También ocurre que los adultos pierden los estribos y comienzan a gritarles a los niños y a amenazarles cuando tienen estas crisis. Si usted tiene emociones negativas, es necesario tratar de explicar al niño lo que está sintiendo en un momento determinado, y que necesita tiempo para “superarlo”. No conducirá a nada bueno, que con el mal humor le exija algo al niño durante sus rabietas.

Una vez que la rabieta haya terminado, usted debe dejar claro a su hijo, que usted está muy molesto por su comportamiento. Por otro lado, el niño debe sentir que está muy contento de que fué capaz de enfrentarse a sus emociones.

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