La linfadenitis en los niños

Muchas madres saben de primera mano sobre los problemas con los ganglios linfáticos en el niño. La linfadenitis en los niños se expresa con la inflamación submandibular o en otros sitios, cuando los microbios patógenos penetran en la linfa. Como regla general, la linfadenitis no surge como una enfermedad independiente, pero se manifiesta como una reacción a la enfermedad infecciosa.

¿Por qué ocurre la linfadenitis?

En el 70% de los casos, la linfadenitis se desarrolla después de una de las enfermedades otorrinolaringológicas transferidas:

  • Un dolor de garganta
  • La amigdalitis
  • La sinusitis
  • La otitis

Los ganglios linfáticos inflamados pueden causar infecciones de la piel y de la membrana mucosa en forma de ampollas, heridas purulentas o la estomatitis.

La linfadenitis en los niños de 6 años puede ser el resultado de las caries no curadas, de la pulpitis o de la periodontitis.

La linfadenitis específica se produce a causa de las enfermedades que afectan a los ganglios linfáticos mismos – la tuberculosis, la sífilis o la mononucleosis.

Un niño sano tiene los ganglios linfáticos suaves al tacto y visualmente imperceptibles. El proceso inflamatorio lleva al hinchado y al dolor. Los niños más pequeños suelen padecer la linfadenitis, con los ganglios linfáticos inflamados en su mayoría en el cuello y debajo de la mandíbula. Menos propensos a la enfermedad son las mejillas, la parótida, occipital, y aún más raramente se afectan los ganglios linfáticos inguinales, axilares y del codo.

En la inmensa mayoría de los casos en los niños, la linfadenitis es causada por la naturaleza inmunológica o viral, y sólo el 1% de la linfadenitis puede ser un tumor maligno.

La forma y los signos de la enfermedad

La linfadenitis en los niños puede ser aguda o crónica. La fase aguda es detectada en los tres primeros días de la enfermedad. La manifestación externa de la misma se amplía y es dolorosa al tacto. El estado general del niño durante este periodo de la enfermedad es satisfactorio, la temperatura del cuerpo es normal o ligeramente aumentada (a 37,5˚C).

En los 3-6 días del transcurso de la enfermedad la etapa aguda puede entrar en purulenta, y el niño se sentirá mucho peor. Se presentarán los siguientes síntomas:

  • Escalofríos
  • Aumento de la temperatura corporal a 40 grados C
  • Una sensación de debilidad
  • Un dolor de cabeza
  • La pérdida de apetito
  • Los trastornos de sueño

En el ganglio linfático puede aparecer un dolor severo o persistente, y se vuelve como un forúnculo. Si la infección se propaga más allá de los ganglios linfáticos, el tejido adyacente se puede ver afectado.

La linfadenitis crónica se puede desarrollar de una forma imperceptible después de la fase aguda. Es más probable, que el desarrollo de la linfadenitis crónica se relacione con el contexto del sistema inmune débil del niño, o si tiene una enfermedad crónica como la amigdalitis, la otitis media o la sinusitis.

El tratamiento de la enfermedad

A la aparición de los primeros signos de cualquier forma de inflamación de los ganglios linfáticos en el niño, es necesario mostrarlo al médico. Antes de que se realice la consulta médica, pueden ayudar las compresas frías.

Lo primero que un médico hará, será determinar la fuente de la infección y recetar los medicamentos para el tratamiento, tales como los inmunoestimulantes, los anti-alérgicos, y si es necesario, los antibióticos.

Si la linfadenitis es purulenta, el niño deberá ser hospitalizado inmediatamente. En el hospital, un absceso del ganglio linfático será perforado y se asegurará el drenaje del pús. Sin esta intervención, el pus puede causar una intoxicación y la sepsis en la sangre.

El tratamiento oportuno y eficaz de la enfermedad conduce a la completa recuperación del niño.

Si la enfermedad ha llegado hasta la fase crónica, existe una grán probabilidad de unas complicaciones: el tejido del ganglio linfático puede ser destruido y ser sustituido por un tejido conectivo. También se puede interrumpir el flujo de la linfa.

El tratamiento para la linfadenitis crónica debe ser prescrito para usted por un médico.

Las medidas preventivas para evitar la linfadenitis

Para reducir la probabilidad de que los niños padezcan de linfadenitis, es necesario:

  • Fortalecer el sistema inmune del niño a través de una nutrición adecuada y suficiente
  • Proteger al niño de los resfriados
  • Administrarle vitaminas
  • Mantener una buena higiene de las manos y del cuerpo del niño
  • Curar las enfermedades infecciosas
  • Mantener desinfectadas las heridas y los arañazos

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