¿Es seguro el tratamiento con los antibióticos de los niños?

Aunque los padres traten por todos los medios de cuidar a sus niños, estos de todas formas se enferman. Si se trata de un virus, ayuda el tratamiento con los medicamentos antivirales. Pero en el caso de la neumonía, del dolor de la garganta o de cualquier otra enfermedad provocada por una infección bacteriana, se requiere que el médico recete los antibióticos, los que a menudo asustan a los familiares del niño, ya que muchos creen erróneamente en que el tratamiento con los antibióticos le hace al niño más daño que bién. Es cierto esto o no, lo trataremos de entender en este artículo.

¿Que son los antibióticos?

Los antibióticos son medios antimicrobianos, producidos por los microorganismos o los derivados sintéticamente. El principio del funcionamiento de los antibióticos se basa en la destrucción de las bacterias patógenas, o en el bloqueo de su crecimiento y de su reproducción.

Es de destacar, que en el cuerpo humano hay una grán cantidad de bacterias (aproximadamente unos cuantos kilogramos), que no son peligrosas para la salud.

Es importante entender, que es conveniente tomar los antibióticos sólo en el tratamiento de una infección bacteriana o fúngica. También son eficaces contra los parásitos. Por desgracia, los antimicrobianos son absolutamente inútiles en la lucha contra los virus. Por eso tratar al niño con los antibióticos cuando se enferma por las enfermedades respiratorios agudas, por los resfriados, y otras enfermedades virales, es un grán error. Los antibióticos en este caso, en realidad sólo pueden hacerle daño al niño.

¡Tenga cuidado, no vaya a hacer daño a su hijo!

Nunca, bajo ninguna circunstancia, debemos automedicarnos y mucho menos darle medicamentos sin prescripción de un medico a su niño. ¡Esto sólo debe hacerlo el médico! ¿Por qué es esto tan importante?

  1. Con el fín de determinar si el niño necesita un antibiótico, el médico debería al menos realizar el diagnóstico correcto. Tal vez, para ello, tendrá que indicar algunas pruebas y análisis. Solo después, el médico recetará algún antibiótico específico, que se ocupará de ciertas bacterias, sensibles al mismo. Esto es importante, ya que tratar una afección con los síntomas mal diagnosticados solo agravará la condición aun más.
  2. También es importante establecer la dosis correcta del medicamento. En muchos casos se hace imposible para una persona no preparada en la materia, establecer la dosis correcta de antibiótico para darle a su hijo. No trate de experimentar, ya que sólo vá a hacerle daño al bebé.
  3. El tiempo del tratamiento. Si los antibióticos fueron prescritos por 7 días, asegúrese de seguir estas recomendaciones, incluso si el niño se ha puesto mejor durante los primeros tres días. El hecho de que las bacterias aun no destruidas por completo en algún momento “se tranquilizan”, no quiere decir que ya hayan muerto por completo. Estas pueden reanimarse después de un corto período de tiempo. El medicamento que el niño se había tomado anteriormente, dejará de ser efectivo y las bacterias dejarán de reaccionar ante el medicamento. En este caso, el tratamiento deberá comenzar de nuevo, pero con la toma de otros antibióticos.
  4. Una reacción alérgica a los antibióticos. Es un efecto secundario que se presenta a menudo. Si un niño ha desarrollado súbitamente una erupción en la piel, los vómitos, un trastorno del intestino, el dolor de la cabeza, inmediatamente deje de suministrar el medicamento. En este caso debe darle al niño un antihistamínico y el carbón activo. Si el estado del niño es grave (angioedema) llame a una ambulancia inmediatamente.

El antibiótico causante de una reacción de este tipo no podrá ser administrado al niño nunca más. Anote su nombre y pidalele a su médico que haga una nota similar en su tarjeta médica.

  1. El antibiótico que combate las bacterias, eliminará las bacterias beneficiosas de la misma forma que lo hace con las perjudiciales. Es decir, no solo destruirá a los agentes patógenos, sino que también matará a la microflora intestinal, provocando una disbiosis. Para evitar este tipo de problemas durante el tratamiento con los antibióticos, también se deben tomar los probióticos.

En resumen

Como podemos ver, los antibióticos son medicamentos complejos que producen ciertos efectos. Sin embargo, su uso en la lucha contra las enfermedades graves no puede ser subestimado. Las enfermedades, que hace un siglo quitaron la vida a cientos y miles de personas, son ahora tratadas con facilidad y rapidez gracias a este tipo de medicamentos. Por lo tanto, tratar al niño con los antibióticos o no, es mejor que lo decida el médico.

 

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