¿Es la infección pulmonar contagiosa?

El pasaje nasal, la faringe, la laringe, la tráquea, los bronquios y los pulmones, son todos los componentes del sistema respiratorio. Mientras que todos estos componentes trabajan en conjunto y nos ayudan a respirar, es dentro de los pulmones, donde se lleva a cabo el intercambio vital del oxígeno y del dióxido de carbono. El proceso respiratorio es esencial para nuestra supervivencia, por lo que se puede imaginar, que efectos tienen las enfermedades pulmonares sobre el cuerpo humano. Puesto que el aire que inhalamos también contiene los gérmenes dañinos o los contaminantes del medio ambiente, existe una grán necesidad de proteger el sistema respiratorio.

Nuestro sistema inmune tiene su propia forma de enfrentarse a esta situación, pero si el sistema inmune en sí es débil, estos gérmenes encontrarán el camino hacia los pulmones y empezarán a causar estragos. En las circunstancias normales, el sistema inmune se activa en la detección de los agentes extraños, las bacterias que causan las enfermedades, los virus, los hongos o las toxinas que causan la tós con moco, pero si esto no funciona, los patógenos pueden encontrar un camino hacia los pulmones y comienzar a multiplicarse. Cuando los pulmones se infectan, el acto de respirar ya no es fácil. Además de los problemas de respiración, también se pueden experimentar los síntomas tales, como la congestión en el pecho, las sibilancias, los escalofríos, la fiebre, la tós o la pérdida de apetito.

Los patógenos que causan la infección de los pulmones

Como se mencionó anteriormente, una infección pulmonar se produce, cuando las bacterias, los virus o los contaminantes ambientales entran en los pulmones. Los patógenos que pueden causar una infección pulmonar, incluyen las bacterias como los Streptococcus pneumoniae o los Staphylococcus Aureus, resistentes a la meticilina (MRSA). Estas bacterias suelen vivir en el cuerpo humano en sí mismo, pero cuando encuentran un camino hacia los pulmones y se multiplican, causan una infección pulmonar bacteriana. Los virus que causan el resfriado y la gripe, a menudo causan la neumonía, que es una infección pulmonar grave, que se caracteriza por la acumulación de líquido en los pulmones. La exposición a los adenovirus, los virus de la gripe, el virus sincitial respiratorio (RSV) o el virus parainfluenza, también podría conducir a una infección pulmonar. Los hongos tales como el Aspergilo  o Pneumocystis carinii, también podrían causar una infección pulmonar por los hongos. Dado, que el contacto físico con una persona infectada puede causar la transmisión del patógeno casual, lo que provoca que uno desarrolle una infección pulmonar, uno debe seguir las medidas de precaución.

¿Por cuánto tiempo es contagiosa la infección pulmonar?

Aunque la neumonía no figura en la lista de las enfermedades infecciosas como tales, sin embargo, los patógenos que causan esta condición, pueden propagarse de una persona a otra. El Streptococcus pneumoniae, es uno de los agentes causantes de enfermedad más comunes, que es responsable de causar la neumonía. Además de esta bacteria, Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (MRSA) o la bacteria estafilococo, también se puede propagar por el contacto con una persona infectada. La neumonía bacteriana puede ser adquirida en la comunidad o adquirida en el hospital. La infección bacteriana adquirida en el hospital, como su nombre indica, se produce como resultado de la propagación de los patógenos en un entorno hospitalario. Las  enfermedades infecciosas adquiridas en la comunidad, se producen debido a la inhalación de los patógenos de los alrededores. Si está de pié o sentado cerca de una persona infectada cuando esta tose o estornuda, puede inhalar en las secreciones respiratorias, lo que podría hacerle más susceptible a una infección.

Los pacientes hospitalizados pueden tener un riesgo mayor de contraer una infección, debido a que su sistema inmunológico está debilitado. Se pregunta ¿durante cuánto tiempo la infección pulmonar bacteriana es contagiosa? Se ha visto, que hay un riesgo de difusión de las bacterias a otras personas hasta un par de días, después de que el paciente comienza el tratamiento con los antibióticos. Por lo tanto, lo mejor sería evitar el contacto con una persona con una infección pulmonar. Los pacientes también deben hacer un esfuerzo para evitar, que la infección se propague a otras personas. Cubrir su rostro al toser o estornudar, puede ayudar en gran medida. Los familiares deben tomar las precauciones hasta que el paciente se recupere de la infección por completo. Muchos de los virus que pueden causar las infecciones pulmonares, también se pueden propagar fácilmente a otras personas a través del contacto físico. Hay una grán posibilidad de un desarrollo de una infección, si el sistema inmune ya es débil. Si recientemente se recuperó de una enfermedad, asegúrese de evitar el contacto con cualquier persona que haya sido diagnosticada con un resfriado, la gripe o la neumonía.

Tratamiento de las infecciones pulmonares

Como se mencionó anteriormente, una infección pulmonar no es contagiosa en sí misma, pero ciertos organismos causales, que dán lugar a este tipo de infecciones, pueden transmitirse a otras personas a través del contacto físico. Por esta razón, es esencial, que las infecciones pulmonares sean tratadas lo antes posible. Los virus que causan resfriados y la gripe, se pueden propagar fácilmente  y podrían empeorar en una infección pulmonar. Por lo tanto, tratar un resfriado o una gripe muy pronto, disminuye el riesgo de infección en los pulmones también. Si los síntomas asociados experimentan un resfriado, gripe o neumonía, lo mejor sería ir a un chequeo médico. El cultivo de sangre, las radiografías del tórax, los análisis de esputo o de otras pruebas diagnósticas, en general se realizan para examinar el estado de los pulmones y también para determinar el agente causal, responsable de causar la infección.

Dependiendo de los resultados de estas pruebas de diagnóstico, los médicos recomiendan el uso de los antibióticos, antivirales o los medicamentos antimicóticos para el tratamiento de una infección pulmonar. Los antibióticos como azitromicina o claritromicina, a menudo se prescriben para el tratamiento de una infección pulmonar bacteriana. Tomar los medicamentos contra la gripe como la amantadina, rimantadina o zanamivir, también puede prevenir la gripe para que no se agrave en una neumonía viral. La administración de las vacunas o de las inyecciones de inmunización, es una de las mejores medidas cautelares. Dado, que los patógenos se pueden transmitir a otras personas a través del contacto físico, abstengase de mantener el contacto con una persona infectada.

En ausencia de un tratamiento a tiempo, la gripe puede empeorar en una infección pulmonar. La exposición a las bacterias, los hongos y las toxinas ambientales, también pueden causar una infección pulmonar. Si alguna vez experimenta alguno de los síntomas mencionados, consulte a un médico inmediatamente.

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