La pús en las amígdalas.

Las amígdalas y las adenoides, son el tejido linfático situado en la garganta. Las amígdalas son dos tejidos de la glándula linfática en forma ovalada, situados a ambos lados de la parte posterior de la garganta, mientras que las adenoides se encuentran elevadas en la garganta detrás de la nariz y de la úvula. Considerada como la “primera línea de defensa” contra varias infestaciones bacterianas y virales, las amígdalas y las adenoides estimulan el sistema inmunológico del cuerpo al secretar el moco, que funciona como antibiótico para destruir las bacterias y los virus que entran al cuerpo por la boca y los senos nasales. Sin embargo, el exceso de esta secreción mucosa durante una infestación bacteriana, puede resultar en la formación de la pús en las amígdalas, lo que puede ser doloroso y muy molesto. Por lo tanto, esto no puede ser considerado como una enfermedad, sino que puede ser un síntoma de una infección de las amígdalas o cierta inflamación.

Causas

Amigdalitis: Una de las causas más comunes de la pús en las amígdalas, es la amigdalitis, que es una inflamación de las amígdalas, causada por alguna bacteria o virus. La condición se caracteriza principalmente por la aparición repentina o gradual de dolor de la garganta, acompañado de fiebre. La superficie de las amígdalas y el área que las rodea se vuelve roja brillante con una inflamación, la que a su vez desarrolla un recubrimiento blanco grisáceo. En los casos crónicos, la persona puede desarrollar un mal olor, unas piedras dolorosas en las amígdalas, que al ser aplastadas provocan un mal aliento.

Estreptococo: Otra causa común es la faringitis por estreptococo, que es un tipo de infección bacteriana, causada por la bacteria estreptococo. La pús que se forma, es básicamente una combinación de las bacterias basadas ​​en azufre y otro material calcáreo, que se acumula en las amígdalas. Si se deja sin tratamiento, la enfermedad puede causar daños secundarios en las válvulas del corazón (la fiebre reumática), los riñones (glomerulonefritis) y también puede dar lugar a los trastornos de la piel, la sinusitis, la neumonía, e incluso la infección del oído.

Absceso amigdalar: A veces, las bacterias como los estreptococos y los estafilococos, que conducen a la garganta por el estreptococo, pueden distribuirse profundamente en los tejidos circundantes y dar lugar a una condición conocida como la celulitis. Si se deja sin tratamiento, puede haber una acumulación de pús detrás o al lado de las amígdalas. Esta condición se conoce como el absceso amigdalino, que puede hacer que tragar y hablar sea muy incómodo o doloroso para una persona que sufre de la misma.

Síntomas

  • Dolor o molestias al tragar o hablar
  • Inflamación de los ganglios linfáticos, dolor en el cuello
  • Dolor de garganta y las amígdalas rojas e inflamadas
  • La falta de aliento con un mal olor
  • Los escalofríos y la fiebre
  • La debilidad y la fatiga

Tratamiento

Puesto que la principal causa de la pús en las amígdalas, es una infección bacteriana o viral, para el alivio del dolor o de la inflamación, hay algunos medicamentos que alivian el dolor o los medicamentos no esteroides anti-inflamatorios, que se pueden recetar. Si la infección es causada por la bacteria estreptococo, los antibióticos como la penicilina o la clindamicina, pueden administrarse por la vía intravenosa. En el caso de un absceso, el médico puede insertar una aguja en la zona infectada para extraer la pús. Sin embargo, si se producen múltiples casos de la amigdalitis, se puede llevar a cabo la cirugía.

Con el fín de tratar la pús en las amígdalas, el paciente también puede recurrir a algunos remedios caseros, como beber muchos líquidos, hacer gárgaras con el agua tibia salada, beber de zumos refrigerados, refrescos, zumo de limón fresco con dos cucharaditas de miel y un poco de sal, etc., lo que puede ayudar a superar la inflamación y proporcionar un alivio temporal. Evite fumar y beber alcohol, comer los alimentos sanos y nutritivos, y un amplio descanso también puede ser beneficioso para disminuir la severidad de los síntomas.

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