Depresión y pérdida del apetito

Varias enfermedades y trastornos pueden suprimir el apetito. Incluso su dieta, pérdida excesiva de peso, exceso de ejercicios pueden afectar su apetito en serio. Varios estudios han demostrado que no sólo el esfuerzo físico, sino la fatiga mental también pueden conducir a la pérdida del apetito. La depresión y la pérdida de apetito van de la mano. ¿Cómo está nuestra salud mental relacionada con nuestra salud física? ¿Cómo nuestro sistema digestivo reacciona a una mente deprimida? Este artículo trata de explorar la relación entre la mente y el apetito.

Depresión y pérdida del apetito
Aquellos que están interesados ​​en bajar de peso consumen inhibidores del apetito para reducir el hambre. Pero la pérdida del apetito persistente puede llegar a ser perjudicial para la salud. Los trastornos gastrointestinales, problemas estomacales, obstrucción intestinal, desarrollo de úlceras o tumores en el tracto gastrointestinal, infecciones virales o bacterianas, enfermedades crónicas como la artritis reumatoide, cáncer, etc. son algunas de las causas importantes de la pérdida del apetito. Junto con estos factores, el estrés y la ansiedad también pueden frenar el apetito. La muerte de un ser querido, la separación de sus seres queridos, la ansiedad ante los exámenes o el diagnóstico repentino de una enfermedad grave (como el cáncer) pueden suprimir el apetito. Todos estos ejemplos ayudan a revelar la relación entra la mente y el cuerpo.

El exceso de estrés y el desequilibrio emocional conducen a la depresión. Las deficiencias nutricionales, falta de sueño, falta de amor y afecto, infertilidad, síndrome premenstrual, enfermedades crónicas, discapacidad, etc. también pueden conducir a la depresión. Las glándulas endocrinas en el cuerpo como las glándulas suprarrenales, tiroides, glándula pituitaria, hipotálamo, ovarios, testículos, etc. liberan varias hormonas que juegan un papel importante en la salud tanto física como mental de un individuo. Diversas reacciones químicas tienen lugar en nuestro organismo durante el metabolismo del cuerpo. Las sustancias químicas como la dopamina, la adrenalina y la noradrenalina, que actúan como hormonas, así como los neurotransmisores, determinan la “lucha o huida” de respuesta del cuerpo, junto con las hormonas como la adrenalina y el cortisol.

Las hormonas y los neurotransmisores actúan sobre un área grande del cerebro. Usted siente hambre cuando ciertas enzimas digestivas y hormonas son producidas por su cuerpo. La liberación de hormonas y enzimas en el cuerpo es controlada por el cerebro. El hipotálamo es la parte del cerebro que controla las funciones corporales relacionadas con el apetito y la saciedad. Las hormonas leptina y grelina juegan un papel importante en la regulación de su apetito. El hipotálamo reduce el apetito cuando existen niveles altos de leptina y aumenta el apetito cuando existen altos niveles de grelina.

La hormona serotonina juega un papel importante en el desarrollo de la sensación de bienestar. Los niveles normales de serotonina garantizan un buen sueño. El desequilibrio hormonal es la causa principal del efecto de la depresión, que conduce a las funciones reducidas de todas estas hormonas y neurotransmisores, lo que resulta en la pérdida del apetito. Debido a la tensión, una persona experimenta la disfunción cerebral, lo que provoca una falta de sueño y un sentimiento de desesperación, lo que lleva a la depresión. El estrés y la depresión inhiben la función del sistema endocrino, lo que se convierte en varios trastornos tanto físicos como mentales. Por lo tanto, uno experimenta la depresión y la pérdida del apetito, cuando las hormonas requeridas o las enzimas digestivas no son secretadas por los órganos del cuerpo en las proporciones correctas.

Pérdida de apetito y náuseas
El exceso de estrés y la depresión no sólo afectan la función del cerebro, sino que también afectan la salud del corazón. Conducen a latidos irregulares del corazón o aumentan la presión arterial y provocan niveles altos de azúcar en la sangre. El deterioro del corazón y de la función cerebral, la función afectada de las glándulas, los problemas de circulación de la sangre y las fluctuaciones severas en los niveles de glucosa en la sangre, etc. afectan la función del sistema digestivo. Debido a la falta de hormonas durante la depresión, su cuerpo no inicia la preparación para la ingesta de alimentos. Como las hormonas esenciales están ausentes, el aroma de alimentos no puede desencadenar su apetito. Ni siquiera puede desencadenar la liberación de saliva en la boca. La digestión es un proceso que comienza mucho antes de ingerir los alimentos. La ansiedad excesiva puede conducir a la secreción excesiva de ácidos en el estómago, dando una señal de saciedad al cerebro. Las personas ansiosas o deprimidas experimentan la plenitud en la garganta y la dificultad para tragar, lo que frena el deseo de comer. Por lo que el cuerpo no quiere la comida, exhibe síntomas de “náuseas”.

Depresión y apetito excesivo
A veces, las personas deprimidas son víctimas de trastornos alimenticios y exhiben un apetito y un ansia excesivos hacia la comida. El hipotálamo se vuelve insensible y no responde al mensaje expresado por los niveles altos de leptina. Hace caso omiso de las señales enviadas por las hormonas y su función es seriamente afectada por el apetito excesivo o la borrachera. Esto lleva a los antojos de alimentos, el aumento de peso y la obesidad. Cuando el cuerpo no responde a la leptina, se dice que ha desarrollado resistencia a la leptina. Las personas obesas son a menudo resistentes a la leptina.

Usted debe consultar a un psiquiatra de inmediato si usted está experimentando la depresión y la pérdida de apetito. Los medicamentos correctos y las terapias apropiadas pueden ayudar a deshacerse de los síntomas del ayuno. La práctica de meditación y los ejercicios de respiración ayudarán a mantener el equilibrio hormonal. El médico puede prescribir unos suplementos nutricionales para una recuperación rápida. Junto con una dieta sana, el ejercicio regular desempeña un papel importante en mantener el equilibrio hormonal. Espero que haya encontrado respuestas a las preguntas que se arremolinaban en su mente.

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