La fibrosis quística en los niños. Las causas, los síntomas y el tratamiento

La fibrosis quística es una enfermedad poco conocida que se hereda. Cuando se espesa el moco en los pulmones, el tubo digestivo y en otros áreas del cuerpo, la acumulación del moco ocasiona las infecciones pulmonares potencialmente mortales y unos serios problemas digestivos.

En la actualidad, la fibrosis quística en los niños es muy común, pero en la última década, no se ha producido ningún desarrollo científico para el tratamiento de esta enfermedad. La enfermedad es incurable, pero con un tratamiento médico correcto y oportuno, más la prevención de las exacerbaciones y la supervisión de un especialista durante las mismas, la calidad de la vida del niño se puede incrementar.

Por lo tanto, el diagnóstico de la fibrosis quística en un niño no debe asustar a los padres y si se implementan las recomendaciones, el niño puede vivir una vida larga y feliz, trayendo alegría a sus padres.

En la medicina moderna, se consideran las siguientes formas básicas de la fibrosis quística:

  • Mixta (pulmonar-intestinal, el 75-80% de todos los casos), la forma más común
  • Bronco-pulmonar (15-20% de todos los casos) es rara
  • E. (5% de todos los casos) es extremadamente rara

En casi todos los pacientes (independientemente de la forma de la enfermedad), los médicos observaron el síndrome de los ” bebés salados.” Y se distingue de la siguiente forma: En la piel se forman pequeños cristales de sal.

El diagnóstico de la fibrosis quística

El médico llama la atención sobre:

  • La inflamación broncopulmonar crónica
  • El síndrome del intestino
  • Si existen enfermos en la familia
  • Los resultados de los análisis (del análisis genético y del análisis de sudor).

La tasa de los niños que sufren de la fibrosis quística, es generalmente muy alta. Usted debe estar consciente y seguro de que si la prueba es negativa, la enfermedad no se puede excluir por completo (los resultados de las pruebas no siempre son exactos).

Los síntomas de la fibrosis quística en los niños

Si usted nota que su bebé presenta los siguientes síntomas, consulte con su pediatra de referencia para el examen (en el caso de más de dos síntomas):

  • Si su hijo enferma con frecuencia con la neumonía, la bronquitis, también existe una fuerte tos seca que persiste durante años (a veces con un esputo espeso).
  • Si su hijo sufre constantemente del estreñimiento, del dolor abdominal, la falta de apetito, no digiere los alimentos por completo.
  • Si se observa una falta de aliento constante durante la actividad física y encontrándose en reposo, incluso cuando el estado del corazón es absolutamente saludable.
  • Si ha notado una apatía constante, la estructura del cuerpo asténica, la propensión al edema, la palidez, la falta del desarrollo físico.

Las acciones sobre la detección de los síntomas de la fibrosis quística en el bebé

Si usted piensa que su bebé tiene algunos síntomas de la fibrosis quística, no hay necesidad de pánico, lo mejor es consultar con su médico de cabecera. Cuanto antes se diagnostique la enfermedad y comience el tratamiento adecuado, mejor se sentirá con su salud.

El niño con la fibrosis quística necesita fármacos y terapia de tratamiento, sin embargo, la carga principal para el mantenimiento de la salud del niño, es una responsabilidad de los padres. Sólo el padre y la madre tienen la oportunidad de ver todos los días los cambios en la condición de la salud, lo que no puede ver un médico. Una aplicación cuidadosa y escrupulosa de las recomendaciones médicas y terapéuticas puede salvar su vida.

Los síntomas de una exacerbación de la fibrosis quística:

  • La somnolencia y el letargo
  • Una disminución del apetito
  • Un aumento de la temperatura
  • Unos cambios en el volumen y en el color de la mucosa,

Si la condición empeora, probablemente su médico le recomendará ser tratado en el hospital, ya que en este período, estar bajo la supervisión médica constante, es la mejor forma de curar a un niño.

El tratamiento de la fibrosis quística

Debido a que esta enfermedad es hereditaria, no puede ser evitada, pero el diagnóstico oportuno y el tratamiento médico integral, son de grán importancia.

A los niños enfermos no se les recomienda la visita a los círculos infantiles. La escuela será considerada por el estado de la salud del estudiante. Durante las exacerbaciones se transfiere la programación individual de las visitas escolares.

El tratamiento es sintomático e imposible de curar por completo, pero los médicos luchan con los síntomas y hacen todo lo que esté a su alcance, como por ejemplo proporcionar las enzimas pancreáticas necesarias para licuar la mucosidad en los bronquios, recetar lociones especiales para la piel. Si los padres cumplen con todas las recomendaciones, la calidad de la vida de su hijo aumentará de forma considerable.

También animamos a los padres que tienen un hijo enfermo, a que se sometan a una prueba genética con el fín de detectar la presencia del gén mutado que transmite la enfermedad y para averiguar, quién es el portador del gén: el padre o la madre. Pero la probabilidad de que nazca un niño enfermo, es de solamente de 1 por cada 4.

Por el momento, solo se podrán realizar los análisis apropiados a las mujeres embarazadas, con el fín de conocer más sobre la salud del bebé que está a punto de nacer.

Por último, para confirmar o para descartar el diagnóstico, sólo se realiza un examen genético.

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