Lesiones hepáticas


Lesiones hepáticas

Es un hecho famoso que el hígado es uno de los órganos vitales del cuerpo y cualquiera anormalidad de este órgano tiene que ser diagnosticada y tratada lo más temprano. Una de tales anormalidades del hígado es una lesión hepática. Las lesiones en el hígado pueden ser causadas por diversas razones que se manifiestan o no se manifiestan con síntomas. Mientras que en la mayoría de los casos esta condición resulta ser benigna, las malignas también son comunes.

¿Cuáles son las lesiones hepáticas?

Las anormalidades en el hígado, incluyendo tumores, lesiones e infecciones, son condiciones que se clasifican como lesiones hepáticas. En algunos casos, estas lesiones están agrupadas en un área en particular y tienen límites claros. Tales lesiones en el hígado se denominan lesiones focales y las que no tienen fronteras claras se llaman  lesiones difusas. Esta condición puede desarrollarse debido a muchas causas que incluyen también el cáncer. En algunos casos las lesiones benignas pueden convertirse en las malignas con el tiempo. Algunas de estas lesiones benignas pueden ser sólidas o llenas de líquido. Se ha observado que la mayoría de las lesiones hepáticas son benignas. A pesar de que algunas de estas lesiones benignas no causan síntomas y, por lo cual, no requieren tratamiento, el diagnóstico correcto es muy importante para confirmar que la enfermedad es benigna e inofensiva.

Síntomas y causas

Los tumores malignos son causados ​​por carcinomas hepatocelulares (cáncer primario de hígado) y metástasis (diseminación del cáncer primario a otros órganos, como el colon). Las lesiones benignas de hígado pueden ser causadas por una amplia gama de condiciones como quistes hepáticos simples, así como enfermedad poliquística de hígado, hemangiomas, hiperplasias nodulares focales, adenoma y sarcoidosis. Incluso un hígado graso y cirrosis hepática pueden causar lesiones hepáticas difusas. Si bien los quistes simples se encuentran a menudo como cavidades llenas de fluido sin ningún síntoma, la enfermedad del hígado poliquístico se caracteriza por numerosos quistes de varias formas y tamaños, difundidos por el órgano. También en este caso la persona afectada puede permanecer sin síntomas. Algunas personas pueden experimentar molestias abdominales debido a esta condición.

Encontrados sobre todo en niños pequeños, los quistes de colédoco son los quistes que se desarrollan en los conductos biliares del hígado. Las lesiones causadas por este tipo de quistes a veces pueden ser malignas. Pueden aparecer síntomas como náuseas, vómitos, pérdida de apetito y dolor debajo de las costillas. El hemangioma hepático a menudo parece a esponja con las estructuras que se llenan de sangre. Por lo general, hemangiomas resultan ser inofensivos y benignos y no se asocian con signos y síntomas. Los adenomas hepáticos son tumores que se forman en el hígado, como resultado del crecimiento excesivo de las células epiteliales. Aunque es benigno en las primeras etapas, el adenoma hepático puede llegar a ser maligno. Se observa principalmente en mujeres y se relaciona con el uso de anticonceptivos orales. Mientras los adenomas pequeños no causan ningún síntoma, los grandes pueden causar agrandamiento del hígado e incluso su sangrado. Las hiperplasias nodulares focales son tumores benignos que pueden crecer pero no son malignos. En general, los síntomas de las lesiones del hígado incluyen dolor (principalmente causado por la presión ejercida por el crecimiento anormal), náuseas y vómitos (debido a la obstrucción de la bilis), plenitud del abdomen, ictericia y hemorragia. En resumen, algunas de estas lesiones pueden interferir con la función normal del hígado.

Diagnóstico y tratamiento

En resumen, la mayoría de las lesiones en el hígado se encuentra benigna, pero el cáncer es una causa de preocupación. Aparte de las lesiones de cáncer de hígado, algunas lesiones benignas pueden llegar a ser malignas con el tiempo. Por lo tanto, el diagnóstico correcto es muy importante. El diagnóstico de las lesiones hepáticas se realiza principalmente por tres tipos de técnicas de imagen – ultrasonido, tomografía computarizada (CT) e imagen por resonancia magnética (IRM). Los diferentes tipos de lesiones se caracterizan por diferentes estructuras morfológicas. Tales estructuras pueden ser diferenciadas con la ayuda de estas técnicas de diagnóstico utilizadas para detectar el estado. Habitualmente el IRM  se prefiere a otras técnicas. El tratamiento se elige en dependencia de la causa subyacente. Mientras que algunas de estas lesiones no requieren tratamiento, otras lo necesitan con urgencia. En algunos casos, la resección hepática (extracción de una parte) puede ser requerida. En el caso de algunos quistes simples, se puede realizar una marsupialización a fin de drenar el contenido del quiste. Si el diagnóstico es cáncer, requiere un tratamiento adecuado.

En resumen, la mayoría de las lesiones hepáticas es benigna y los estudios muestran que sólo menos de 10% de ellas se encuentran cancerosas. Sin embargo, en caso de cualquier síntoma de lesión hepática, se debe consultar a un experto en salud y obtener un chequeo médico lo antes posible.

Artículos relacionados:

Lesiones en el hígado

Tratamiento del quiste hepático

¿Qué causa lesiones en el hígado?

Las enfermedades del hígado poliquístico

Las causas del quiste hepático

Los quistes en el hígado

Dejar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *