La toxicidad de la vitamina A

La vitamina A es un tipo de vitamina liposoluble esencial para el correcto funcionamiento del cuerpo. Se encuentra en frutas, verduras y productos alimenticios de origen animal. Con base en el tipo de fuente, la vitamina A se clasifican en dos tipos, a saber, el retinol (vitamina A preformada) y beta-caroteno (provitamina A). El primero es la forma activa de vitamina A que se deriva de productos de origen animal como el hígado, huevos, queso y mariscos. El beta-caroteno, por otro lado, es un precursor de la vitamina A y se convierte en forma activa por el cuerpo humano. Se derivan de fuentes vegetales como la zanahoria, la batata, tomate, naranja, espinaca y durazno.

La vitamina A es necesaria para el crecimiento de la división celular, y la diferenciación. Se promueve la capa mucosa de la piel y otros tejidos oculares. El retinol compuesto es responsable de conducir las señales de luz a las células nerviosas de la retina. Por lo tanto, la vitamina A es necesaria para regular la visión normal. En general, la vitamina A mejora el sistema inmune y ayuda a proteger el cuerpo de la aparición de ciertas enfermedades y trastornos.

Vitamina A: La deficiencia y toxicidad

Con referencia a la FDA (Food and Drug Administration), la cantidad diaria recomendada de vitamina A es de 5000 UI (unidades internacionales). La deficiencia de vitamina A provoca problemas en los ojos, el sistema inmunológico debilitado, erupciones en la piel y retraso del crecimiento (en niños). En los casos graves de deficiencia, que puede conducir a la ceguera nocturna y la ceguera completa. Deficiencia de vitamina A es tratada mediante la adición de la cantidad adecuada de vitamina A, rica en alimentos en el plan de dieta. Otra opción de tratamiento es mediante la administración de suplementos de vitamina A que están disponibles como over-the-counter suplementos dietéticos o nutricionales.

En las zonas desarrolladas, los suplementos dietéticos de vitamina A están disponibles como tipo de retinol preformado o, mientras que los suplementos se encuentran comúnmente en forma de provitamina A (carotenoides), en los países en desarrollo. Se estima que alrededor del 40 – 50 por ciento de los adultos en Estados Unidos administran suplementos de vitamina A con regularidad. Según estudios médicos realizados sobre la vitamina A, se observa que el cuerpo humano (niños y adultos) carece del mecanismo para hacer frente o destruir cantidad en exceso de esta vitamina soluble en grasas.

Debido a la naturaleza química de la vitamina A, el cuerpo tiende a almacenar en diferentes células y tejidos, en lugar de excretar en la orina o los desechos corporales. Por lo tanto, la toxicidad de la vitamina A se produce más de otras vitaminas solubles en agua. La vitamina A es la toxicidad aguda o crónica, enfermedad aguda se observa después de unos días de vitamina A en exceso el consumo, mientras que la toxicidad crónica se desarrolla debido a la ingesta prolongada de vitamina A en altas dosis.

Los síntomas de toxicidad por vitamina A varía dependiendo de la severidad de la afección. Durante la ingesta de provitamina A (carotenemia) da como resultado la coloración amarillo-naranja de las palmas y las plantas de los pies. Aparte de decoloración de la piel, no hay efectos secundarios significativos de carotenemia. Esta condición es tratada mediante la limitación de los alimentos que contienen caroteno. Toxicidad aguda causa dolor óseo, dolor muscular (especialmente en las manos y los pies) y el trastorno neurológicos leves como aumento de la presión en la porción intracraneal.

En el caso de la vitamina A crónica toxicidad, síntomas notables son las uñas quebradizas, enrojecimiento de la conjuntivitis, alteraciones de la piel, cirrosis hepática, edema, neuritis periférica (inflamación del nervio) y la pérdida de cabello. Suplementos de vitamina A no se recomienda para mujeres embarazadas sin supervisión médica adecuada, ya que puede conducir a anomalías en el feto en desarrollo. Es de señalar que suplementos de vitamina A se deben tomar bajo la prescripción de un médico cualificado, con el fin de evitar complicaciones en la salud de la vitamina A envenenamiento.