La tendinitis en el tendón de la corva. 2


La tendinitis en el tendón de la corva.

El tendón de la corva se refiere a un conjunto de 3 músculos, que comienzan desde el área de la pelvis (las caderas), pasa a través de la parte posterior de las piernas y finalmente, termina en el hueso de la espinilla. La tibia es uno de los 3 huesos de la rodilla. Como todos sabemos, los tendones són unas estructuras compuestas de unos gruesos tejidos fibrosos, que conectan con la parte final del músculo del hueso. El músculo bíceps femoral, tiene un tendón que realiza la función de unir el músculo a cualquiera de los huesos, que forman la articulación de la rodilla.

La tendinitis en el tendón de la corva
En esta afección, uno o varios de los tendones isquiotibiales se hinchan y se vuelven rojos. El uso excesivo de los músculos del tendón de la corva, es una de las causas más comunes de la tendinitis. La articulación hinchada cerca de la rodilla, también es una causa del dolor, que empeora por la noche. Un cambio repentimo de la velocidad de funcionamiento o una sacudida inesperada de la rodilla, también pueden provocar esta condición.

Los síntomas
Una inflamación de los tendones, que conectan los músculos isquiotibiales de los huesos de la rodilla, causa un dolor, que se disemina por la rodilla durante las actividades normales, como caminar o correr. Incluso estando en reposo, se puede sentir un dolor leve experimentado en la rodilla. En el caso, de que la lesión sea grave, doblar la rodilla puede parecer una tarea imposible. El dolor del muslo posterior, es uno de los síntomas más comunes de este tipo de lesión.

El tratamiento
Mantener un descanso adecuado es la clave para reducir la inflamación de los tendones isquiotibiales y para acelerar la recuperación. Es importante evitar todas las actividades que desencadenan el dolor en la rodilla. Con una tendinitis, uno debe asegurarse de no ejercer demasiada presión sobre la rodilla afectada por lo menos durante 3-4 semanas. La tendinitis también responde bastante bién a la terapia de hielo, las compresas de hielo, si se aplican en las primeras 48 horas después de la lesión. La terapia con el frío, ayuda a reducir el dolor y la inflamación asociados a este tipo de lesiones. Los anti-inflamatorios no esteroides como el ibuprofeno, se prescriben bastante para disminuir el dolor. La compresión que envuelve la rodilla, también es beneficiosa para aliviar el dolor.

Los ejercicios
Los ejercicios de los músculos isquiotibiales ayudan a fortalecer los tendones y los músculos afectados por la lesión. Después de realizar el tratamiento inicial (el reposo, el hielo, la compresión y la elevación) de 4 a 5 días, uno puede empezar a realizar estos ejercicios, que ayudan a restaurar el movimiento normal.

El estiramiento de isquiotibiales en la posición sentada
Empezar este ejercicio, primero sentado en el suelo, de tal forma, que ambas piernas estén rectas. Sin doblar las rodillas o la espalda, inclinarse hacia adelante. Siga inclinándose hacia adelante, hasta que se experimente un estiramiento tolerable en la rodilla. Permanecer en esta posición durante 10-15 segundos. Repetir este procedimiento 3 o 4 veces al día.

La bicicleta estacionaria
Este es otro ejercicio, que puede favorecer los músculos, los tendones y los ligamentos de los músculos isquiotibiales. Se requiere una banda de resistencia, que se coloca alrededor del tobillo, mientras se hace el ejercicio. Uno puede realizar este ejercicio en la cama o en cualquier colchón suave. En primer lugar acuestese sobre el estómago, con las rodillas tocando la cama. Ahora, con la banda de resistencia envuelta alrededor del tobillo, levante la parte inferior de las piernas con las rodillas tocando la cama. Doble las rodillas hasta la parte inferior de las piernas, formando un ángulo de 90 grados con la cama. Repita este procedimiento de 10 a 15 veces para fortalecer los tendones. Existe un equipo especial diseñado para realizar un rizo del tendón de la corva. Uno siempre puede utilizar estas máquinas para hacer este ejercicio de una forma mejor.

La terapia de ultrasonido, que implica el envío de ondas ultrasónicas al área lesionada del cuerpo, también es útil para reducir el dolor asociado con esta lesión muscular. Esto se realiza mediante un instrumento, que produce las ondas ultrasónicas sobre el área afectada. Como las ondas entran en la piel, las vibraciones generadas proporcionan un alivio del dolor. Generalmente, los médicos optan más por la cirugía, cuando la lesión causa la ruptura completa de los tendones isquiotibiales.

Artículos relacionados:

La tendinitis crónica

Los tendones de la mano

El tratamiento de la tendinitis peronea

Tendinitis del cuádriceps

Tendones del pie

Tratamiento de la tendinitis


Dejar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

2 Comentarios en “La tendinitis en el tendón de la corva.