La estructura del músculo cardíaco


La estructura del músculo cardíaco

Los músculos cardiacos son unos músculos especiales dedicados a la función cardiaca. El corazón humano es un órgano especial y único en su funcionamiento. El funcionamiento del corazón es en grán medida posible gracias a la estructura y al funcionamiento de estos músculos.

El músculo – un tejido especial
Los músculos son los tejidos celulares únicos que se contraen y se expanden. Esta facilidad para el alargamiento y para la contracción está habilitada por la naturaleza filamentosa de este tejido. Por su funcionalidad, los músculos son de tres tipos: los músculos esqueléticos, los músculos lisos y los músculos cardiacos. Los músculos esqueléticos son voluntarios. Es decir, su acción se rige por su propia voluntad consciente. Mientras que los músculos lisos y los cardíacos son los músculos involuntarios. Estos siguen funcionando sin la fuerza de voluntad, ya que controlan todo el funcionamiento de todos los órganos vitales internos, incluyendo el corazón.

La estructura de los músculos cardíacos
Estos son los músculos estriados, que forman las paredes del corazón y que en conjunto constituyen el miocardio. Aunque estos músculos son involuntarios,  se asemejan a los músculos esqueléticos en un montón de aspectos. Ambos son similares en cuanto a la apariencia, a las estrías y a las propiedades de contracción.

Una característica distintiva de los músculos cardíacos estriados es que están ramificados, a diferencia de los músculos esqueléticos, que tienden a ser lineales. Estos tienen la alternativa del espesor (la miosina) y de los filamentos delgados de la proteína (la actina). Estos son correderas de filamentos. La actina y la miosina son las dos proteínas principales que se basan en estas fibras musculares que se llaman miofibrillas. Las subunidades de las miofibrillas son llamadas sarcómeros. Cada sarcómero se compone de las bandas A y de las bandas I. Las bandas A se subdividen por la línea M y la zona H, mientras que la banda I está subdividida por los discos Z. Las ramas de la miofibrilla están conectadas por unas uniones adherentes, que ayudan al corazón en la fuerza de la contratación.

Los “túbulos T” son otra característica de estos músculos, que son relativamente más amplios que los de los músculos esqueléticos. Estas estructuras corren a lo largo de los discos Z de estos músculos. Los “túbulos T” juegan un papel importante en el acoplamiento de la excitación y de la contracción que impulsa el corazón.

Otra característica que se vé, cuando usted observa un músculo cardíaco con un microscopio electrónico, son los discos intercalados. Son unas líneas delgadas y oscuras que dividen las células musculares y son perpendiculares a la dirección de las fibras musculares individuales. Los discos intercalados permiten la transmisión de las señales de la contracción muscular. Es a causa de los discos intercalados, que los potenciales de la acción de expansión y de la contracción rápida del miocardio se encuentren en la armonía.

A diferencia de los músculos esqueléticos, los músculos cardíacos no pueden descansar ni por un momento. Estos deben trabajar de forma continua. Por esto, tienen un abundante número de mitocondrias, que son los centros de generación de la energía de las células. El abundante número de las mitocondrias permite la respiración aeróbica constante suministrar continuamente la energía a estos músculos. Esto impide que estos músculos se fatiguen y garantizan una vida de servicio.

La estructura del músculo entero está constituida de tal manera, que se puede contraer y expandir fácilmente con la señal de la acción potencial de la propagación periódica a través de esta. La señal de la acción potencial se transmite a través de todas las fibras de esta estructura a través de las uniones. Se necesita una mayor cantidad de tiempo para la expansión de su estructura, del que se necesita para que se contraiga.

La estructura de los músculos cardíacos tiene un suministro muy marginal de glucógeno, que es la materia prima para la producción de la energía en las condiciones anaeróbicas. Así pués, en el caso de un ataque al corazón, cuando a los músculos del corazón les falta el oxígeno, simplemente dejan de funcionar.

El mecanismo que desencadena la contracción del corazón es una acción potencial eléctrica, que se origina en el propio corazón. Todo el proceso se desencadena por un neurotransmisor denominado como la acetilcolina.

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